Ofrecen soluciones simplistas (bueno-malo, salvado-condenado) a cualquier situación.
Contradicción entre la teoría y la práctica.
Tienen un líder carismático, mesiánico y dogmático.
Ofrecen seguridad personal, calor humano, oportunidad de pertenecer a un grupo elegido.
Forman una estructura totalitaria (todo viene decidido desde arriba).
Utilizan técnicas psicológicas coactivas para reclutar y adoctrinar a sus miembros.
Sostienen que el fin justifica los medios.
Consiguen sus fondos a través del engaño, alegando servicios a la sociedad (centros de recuperación de toxicómanos, instituciones caritativas, donativos...), técnicas de mejora personal, cursillos diversos...
Exigen al adepto que ceda sus bienes materiales como único camino de salvación, siempre que revierta a favor del grupo y para el disfrute personal del líder.
Inculcan odio, miedo o rechazo hacia el mundo y se ofrecen como única solución al fin último del ser humano. Aislan al adepto (mental y/o fisicamente) de todo aquello que resulta ajeno a los intereses del grupo.
Intimidan a los que les critican.
Anulan al individuo y disminuyen su capacidad crítica.
Ofrecen una forma nueva de vivir, únicamente realizable a través del grupo.
