«Puedo dar fe de diversos centros terapéuticos relacionados con grupos sectarios críticos con la medicina científica que están haciendo su agosto con la etiqueta de 'alternativa'»
JUANTXO DOMÍNGUEZ/PRESIDENTE DE LARGANTZA
Los fenómenos sectarios actuales se caracterizan por su extremo polimorfismo y una constante adaptación a las fluctuaciones de la sociedad. El reclutamiento a lo que comunmente se conoce como sectas y que a otros niveles se comienza a denominar, como grupos de manipulación psicológica, se ejerce fácilmente sobre personalidades frágiles, sin suficiente espíritu crítico pero también sobre personas cultivadas que no encuentran respuesta a sus inquietudes.
Atraídas por promesas de bienestar, de plenitud, de «curación» son cuestiones por las cuales es muy fácil participar en estos grupos. Actualmente en nuestra Comunidad Autónoma Vasca, aspectos relacionados con nuevas terapias psicológicas y naturales, enmarcadas en lo que se conoce como «desarrollo del potencial humano», están sirviendo como auténticas pantallas a diversas entidades y personas (sin escrúpulos), que pretenden ir de «alternativas» en el campo de la salud. Con el consiguiente perjuicio de los profesionales acreditados (medicina, enfermería, fisioterapeutas, psicólogos, etcétera).
Este ejercicio ilegal, está originando innumerables problemas a muchas personas que desde Largantza podemos certificar. Desavenencias familiares, gran dependencia hacia estos embaucadores, problemas financieros, agravamiento de la personalidad, descontrol en aspectos de la salud.
En nuestra sociedad acomodada constatamos la insatisfacción que genera la aceptación de nuestras enfermedades. El recurso a otros tratamientos, mediante manipulaciones o fármacos distintos, así como el uso de «nuevas medicinas» científicamente no demostradas en la curación de dolencias, están a la orden del día.
Lo mismo ocurre con la psicología. ¿Podemos tratar nuestros estados melancólicos con un tratamiento psiquiátrico?
Al psicoanálisis le pasan factura sus divisiones internas, los largos períodos de tiempo y el dinero que hay que invertir en él, así es que para conseguir escucha y consuelo mucha gente se conforma sin comparar otras posibilidades a su alcance, con cualquier «psicoterapeuta autoproclamado». Los peligros que esto entraña no se tienen en cuenta por personas necesitadas de una rápida solución a sus problemas de salud. Si fracasa el tratamiento no será por las carencias científicas de estos «falsos terapeutas», envestidos en universidades inexistentes, con currículums imposibles y titulaciones sin ningún código deontológico, sino porque a nosotros nos falta fervor para que el «milagro» se produzca.
Puedo dar fe de diversos centros terapéuticos, institutos de salud integral, etcétera, que están estrechamente relacionados con grupos sectarios críticos con la medicina científica, que están haciendo su agosto con cualquier práctica que lleve la etiqueta de «alternativa».
Por supuesto sin declarar todo lo que realizan hacia el exterior, sin facturas y con varias sesiones semanales con el consiguiente perjuicio económico de las personas y en algunos casos de familias enteras, sin apenas atisbo de solución de sus problemas.
Hay un gran negocio que está operando desde el «intrusismo profesional» y sin que nadie le ponga coto, que se ha convertido en mayor o menor medida en «grupos dispensadores de tratamientos». Con gran coraje por parte de personas y familiares que quieren vivir en el anonimato y el apoyo de nuestra asociación, vamos a impulsar campañas de información y sobre todo denuncias bien formalizadas contra estas entidades que crean falsas expectativas y juegan con las ilusiones de muchas personas. Y lo que es mucho peor, manipulan la personalidad con grave riesgo para la salud física y mental.
Países cercanos al nuestro como Francia, por ejemplo, existe una ley específica que regula el campo alternativo de la salud y las nuevas psicoterapias. De esta forma cualquier grupo, entidades o persona física, tiene que acreditar una formación y titulación legal reconocida por las entidades competentes.