¡Precaución!
Testimonios
"Nací dividida entre dos creencias, por parte de la familia de mi padre son católicos y por parte de mi mama, mormones. Ellos por muchos años no estuvieron casados por la Iglesia ya que se les había ordenado por parte de mi abuela ..."
Posibles riesgos

Debemos buscar vías que nos garanticen una actitud autónoma y crítica ante cualquier grupo.

Que las personas que formen grupos puede resultar muy valioso; no se trata pues de actuar en su contra, sino de identificar tendencias manipuladoras en determinadas organizaciones.

Quien no entra voluntariamente en un grupo a menudo no se da cuenta de los riesgos a que se somete. Los procesos de adoctrinamiento, el control de la información y del entomo y otras técnicas de manipulación determinan la existencia de control mental. Semejantes dinámicas son contrarias al funcionamiento de una organización abierta y honesta, así como a la libertad y responsabilidad del individuo.

Un proceso de control mental puede llevar a:

Restricción de la autonomía personal hacia pautas de vida rígidas y altamente limitantes.

Pérdida de la propia personalidad y reducción a una "personalidad de grupo"

Retroceso psíquico a fases evolutivas infantiles.

Pérdida de la capacidad de juicio y análisis crítico.

Miedo, sentimientos de vergüenza y de culpa.

Estados de agotamiento por una vida sobrecargada sin tiempo para el descanso.

Retroceso de los niveles de formación y de conocimientos técnicos y científicos.

Pérdida de los amigos externos al grupo.

Disminución de los ingresos necesarios para vivir y entrega al grupo de los bienes materiales.

Creación de un estado de dependencia de "experiencias filosófico-espirituales".

Posibilidad de ser presionado y sometido a chantaje debido al conocimiento que la o organización tiene de detalles íntimos del adepto.

Reducción de la libertad de decisión y de acción.

Trastomos psíquicos y psicosomáticos, disminución de los procesos de razonamiento, pérdida de la capacidad de concentración, alteración de la vida sentimental, disminución de la capacidad de tolerancia y afectación del habla y del lenguaje.

En grupos no manipuladores no aparecen estas consecuencias, ya que las organizaciones honestas hacen a las personas más abiertas, seguras de sí mismas, tolerantes, libres y conscientes de sus responsabilidades.